
Cada año al llegar la época estival podemos comprobar la cantidad de abandono de animales doméstidos, en especial perros, que sigue sucediendo a pesar de las campañas televisivas, a pesar de algún programa radiofónico que lucha por concienciar a la población de que un animal no es un "trasto". Me temo que tendrán que pasar años antes que comience a verse el abandono animal como una acción grave, pues hasta que no se le inculque a los más pequeños el respeto a la naturaleza y a los animales difícil será erradicar este asunto, ya que además quienes deben, debemos, guiar a los peques en este camino somos los adultos y precisamente no es poca la cantidad de adultos que sigue maltratando, torturando y abandonando a sus perros, así pues ¿qué pueden enseñar estos individuos a sus hijos?.
Pero al mismo tiempo también hay mucha gente que ama a sus mascotas y conviven con ella disfrutando de su compañía, y cuando llega el verano a veces no sabemos muy bien como plantearlo para que todos estén de acuerdo : niños, mayores y animales. ¿Cómo planificar el veraneo? ¿es difícil viajar con perro?. Realmente no es tan difícil si nos ponemos a ello con un tiempo de antelación. Ante el veraneo tenemos dos opciones: o dejamos a nuestro amigo de cuatro patas en una residencia donde estará debidamente cuidado y alimentado, o nos lo llevamos con nosotros.
Cualquiera de las dos opciones es válida a mi juicio, pues hay lugares a los que no podemos viajar con nuestro animal, bien sea porque el viaje es en avión y la estancia corta en un hotel de ciudad, o por cualquier otro motivo. Para estas circunstancias es perfecto elegir una buena residencia donde nuestro perro estará atendido y sin problemas, eso sí, deberíamos preguntar antes, informarnos bien por conocidos o amigos que hayan podido utilizarla con anterioridad y desde luego hacer una visita al lugar para comprobar in situ como están los perros, si el lugar de descanso es suficientemente espacioso, preguntar cuantas veces al día lo sacan del habitáculo para hacer sus necesidades y corretear etc..También sería interesante dejarle algunos de sus juguetes o una pelota para que el encargado del lugar se la tire cuando lo saque y juegue con ella. Siendo así no debe haber ningún problema y podremos realizar el viaje sabiendo que nuestro amigo estará en buenas manos hasta la vuelta.
La segunda opción (la mejor a mi parecer, siempre que sea posible) es plantearnos las vacaciones con nuestro compañero perruno. Serán mucho más intensas y divertidas no lo dude. Para ello debemos poner manos a la obra con suficiente tiempo y buscar un lugar donde podamos estar con el perro. No piense que es imposible si quiere ir a una playa, no, en absoluto, aunque seguramente no podrá alquilar un apartamento en primera fila, pero ¿eso que importancia tiene?. Créame, puede ser mucho más divertido alquilar una casita rural (y si tiene piscina mejor que mejor) con un patio o pequeño jardín que será el lugar preferido de nuestro amigo. Si usted o su familia no quieren campo y prefieren la playa a ultranza tampoco eso es un impedimento, busque y comprobará que cerca de cuaquier playa, a unos pocos kilómetros existen viviendas rurales que admitirán al perro sin problema, usted probablemente tendrá que coger el coche para ir hasta el mar, pero a cambio estará mucho más tranquilo y disfrutará de una casita lo suficientemente amplia para que toda su familia incluido el animal retocen a gusto. Al poco de llegar, una vez haya olisqueado todas las esquinas y rincones tanto de la casa como del jardín o patio, su perro comenzará a situarse en la nueva vivienda, y cuando las maletas estén deshechas, su camita en el lugar escogido para dormir, su recipiente para el agua preparado y lleno, él comenzará a entender que ese es el nuevo "refugio" de la manada. Si su perro está acostumbrado a permaner en casa mientras usted trabaja, tampoco tendrá ningún problema en aguardar unas horas hasta que ustedes regresen de la playa, y entonces podrá jugar con él, proporcionarle su paseo a la caída del sol e incluso sentarse durante las noches veraniegas en el patio o jardín a tomar el fresco mientras él remolonea a su gusto.
Seguramente la mayoría de personas que lean este escrito habrán disfrutado más de una vez con este tipo de vacaciones y podrían dar nombres de lugares en los que han pasado unas jornadas maravillosas con sus perros, pero si usted no lo ha comprobado aún hágalo, estoy segura que cuando pruebe una vez no deseará otra clase de veraneo.
Lola Morales Ortega.
Agosto 2010.
Vacaciones con perro
