LA CONVIVENCIA CON NUESTRO PERRO.
Si finalmente hemos decidido llevar a casa a un cachorro se supone que previamente habremos sopesado las responsabilidades que eso conlleva y que todos los miembros de la familia están dispuestos a colaborar.
Un perro no es un peluche, necesita atenciones y no solamente cuando es un cachorro sino que seguirá necesitándolas durante toda su vida, lo que nos implica directamente para muchos años. Esto debería tenerse en cuenta antes de acceder a comprar o adoptar porque luego no hay vuelta atrás, el animal que llevemos a casa será responsabilidad nuestra mientras viva. Su actitud, comportamiento y vida será obra casi exclusivamente nuestra.
Es necesario hacer entender esto a los niños y jóvenes que componen el núcleo familiar, pues no se trata de un juguete sino de un compañero para muchos años. Por eso sería muy interesante que antes de adquirirlo leyeran algún libro acerca de perros en general, su educación básica y también acerca de la raza en particular si es ese el caso.
No es tan importante conocer a fondo la raza como hacerlo con la especie, porque al fin y al cabo todos son perros, aunque las distintas razas tienen sus características específicas todas comparten unos rasgos generales que no varían demasiado en principio, si bien lo ideal es, además, familiarizarse con la raza para no llevarse luego decepciones.
Lo primero que usted debe saber es que el perro necesitará atenciones básicas como el paseo diario y una educación mínima que no le restará mucho tiempo pero sí ha de ser constante y sobre todo consecuente por lo que la familia entera debe implicarse en estas normas básicas que luego le darán muchas más satisfacciones y le evitarán quebraderos de cabeza.
Nunca pierda de vista el hecho de que el miembro familiar de cuatro patas ha de sentirse útil dentro del conjunto, esto es fundamental para su equilibrio psicológico y un seguro contra comportamientos molestos o conflictivos. Pero usted deberá emplear un poco de su tiempo diario en ello. Tener un perro sano, equilibrado y feliz, no se basa en darle todos los mimos y cariños sino en proporcionarle algo que hacer, un "trabajo" que le haga sentirse útil y dé sentido a su vida. No piense que esta es una tarea complicada, nada más lejos de la realidad, bastará con que le facilite dos paseos diarios, a ser posible uno de ellos en alguna zona verde donde pueda ir suelto sin molestar a nadie, pero sí es importante, que tanto en los paseos como en casa le muestre cual es su lugar dentro de la familia, su perro está deseoso de aprender, solo tendrá que informarse un poco y darle lo que más desea: un lugar en su manada, pero déselo usted, que no lo tome él.
Hay muchos libros sobre comportamiento canino, educación canina etc..., en el mercado que le serán de gran ayuda, además de proporcionarle una visión del mundo de su nuevo amigo que muy posiblemente le asombre y entusiasme. No deje pasar esa oportunidad de conocer unas pautas que le harán disfrutar de su compañía y comprender mucho mejor al nuevo miembro de la familia.
Lola Morales Ortega.
Afijo "La Voz de su Amo".
Laúd de la Voz de su Amo. ("Turco")