El Perro de Agua Español en el Arte


Esta pintura es propiedad del Museo del Prado, aunque actualmente está depositada en la Diputación Provincial de Badajoz.


El autor de la obra fue Manuel García y García, que utilizó el sobrenombre de ”Hispaleto” en alusión a su ciudad natal, Sevilla. Fue un artista afamado especializado en temas costumbristas y literarios. Presentó este cuadro basado en la obra de Cervantes a la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1862 consiguiendo con él la tercera medalla.

Aquí se narra un episodio del Quijote, concretamente el capítulo XIV de la 1ª parte, aunque sea necesario remontarse hasta el capítulo XII para comprender mejor la escena. El lugar donde ocurren los hechos es Sierra Morena. Se trata de una historia contada por unos cabreros a Don Quijote y Sancho Panza, en la que le explican la tragedia acaecida a Crisóstomo. Este joven se marchó a estudiar a Salamanca y volvió al cabo de los años con fama de erudito. Sin embargo, al poco de regresar a su pueblo sorprendió a todos haciéndose pastor, junto con su amigo Ambrosio (otro estudiante) y marchándose al monte. La extraña decisión tenía un motivo: Crisóstomo se había enamorado de una joven pastora llamada Marcela. Pero ella lejos de aceptar sus proposiciones lo rechazó, al igual que hizo con muchos otros y Crisóstomo, desesperado, decidió terminar con aquella situación suicidándose.

Don Quijote en sus andanzas se topa con unos cabreros que los invitan a él y a Sancho a compartir su cena, y durante esta le narran la historia de Crisóstomo y le comunican su firme propósito de marchar en la mañana temprano rumbo al lugar exacto donde el difunto dejó escrito que lo enterrasen. Don Quijote, siempre ávido de aventuras no duda en unirse a la comitiva con su fiel Sancho.

El final del joven estudiante convertido en pastor y su desgraciada historia corrió por toda la comarca y a su entierro acudieron cabreros y pastores, unos conocidos y otros atraídos por la triste noticia.

Así, en el cuadro se puede apreciar como el pintor describe minuciosamente la escena, presentando a cada personaje perfectamente caracterizado. Encontramos a Don Quijote y a su escudero, a Ambrosio, el amigo del difunto, que ha abandonado su aventura pastoril y vuelve a vestir ropas de caballero, sosteniendo en sus manos los poemas que su amigo escribió inspirado por Marcela y dejó dicho que fuesen quemados. Estos aparecen esparcidos por el suelo y sobre el difunto. Los pastores, algunos con pieles negras y tocados con coronas de hojas de ciprés en señal de duelo, se muestran tristes y cabizbajos. Es el momento en que aparece la pastora Marcela, varios de los presentes se vuelven hacia ella escuchando su razones. Marcela explicó que no se siente culpable de la muerte de Crisóstomo por haberse negado a sus proposiciones amorosas, pues aunque estas eran honestas ella se considera libre para aceptar o rechazar no sólo a Crisóstomo sino a quién considere oportuno, y los demás no tienen derecho a acusarla por este motivo. Don Quijote atiende extasiado a las palabras de Marcela.


                                                                                                    

 

Bueno, esta es, a grandes rasgos, la descripción general de la escena. No obstante, en lo que a esta revista y a la AEPAE se refiere, me parece muy interesante la inclusión del Perro de Agua que aparece en la izquierda de la obra, detrás del atribulado personaje que descansa pensativo sobre su cayado. En los capítulos anteriormente citados de El Quijote, Cervantes no hace mención a perro alguno, y sin embargo, el pintor lo ha incluido en la obra.

Resulta curioso que para la resolución del óleo, Hispaleto se ciña al texto en cada elemento, en cada personaje, incluso en la descripción de la orografía del lugar y, sin embargo, la única libertad que se permita sea la presencia de ese perro como testigo del asunto narrado. Personalmente opino que el hecho de incluirlo se debe a la observación directa de la realidad de su época, recordemos que la escena se desarrolla en Sierra Morena y que Manuel García “Hispaleto” es sevillano, no resulta aventurado pues conjeturar que el pintor debió recurrir para el detalle del perro a lo que era más usual en su entorno, y sin duda por entonces (al igual que mucho tiempo antes y después) el animal comúnmente utilizado por los cabreros de Andalucía era el Perro de Agua Español y éste es el motivo por el que ha escogido un ejemplar de dicha raza y no de otra para adornar la composición.

Pienso que esta aportación pictórica es un eslabón más; importante como todos, para ayudar a documentar mejor y con mayor riqueza de elementos la historia de nuestro Perro de Agua.

Debo agradecer a Antonio García Pérez su ayuda a la hora de identificar el perro como un ejemplar de Agua Español.

 

                                                                                    

Lola Morales Ortega.
Publicado en la revista “Canagua” Nº 9 – Junio 2002